Como cualquier oficio, “la práctica hace al maestro”. Con la repetición de ejercicios podemos superar el dibujo de trazos que nos cuesten más; lograr líneas más fluidas y perfectas, tener rapidez y habilidad. Cuando superes los ejercicios iniciales y practicarlos las veces que necesites, podrás seguir practicando para crear nuevas formas de letras, nuevas florituras, trabajar el espacio en el papel y aplicar paletas cromáticas.

Pero todo es paso a paso, no hay que desesperarse. Hay que tomarlo con calma y bajar los niveles de ansiedad y sobre todo, las expectativas. Porque al inicio las letras no salen como quisiéramos, de proporciones diferentes, con inclinaciones variadas, pero insisto, la práctica diaria es la clave de todo.

También es importante considerar el espacio de trabajo. Debe ser cómodo, donde puedas lograr el movimiento fluido de tu muñeca, que acompañe al lápiz. Trabajar de día con luz natural o que la luz artificial sea pertinente para nuestro trabajo.

Ahora el dato uno, que lo descubrí al paso del tiempo. La presión del lápiz, “sube fino y baja grueso”. Es decir, al subir el trazo debe ser fino y al bajar debes presionar la punta pincel, de manera que se curve, para lograr un trazo grueso.

Esta diferencia de grosores de los trazos se origina de la aplicación de las diferentes herramientas caligráficas y se denomina eje de contraste.

Dato dos, concentración. Debes tomar conciencia al dibujar cada letra, cada trazo, no hay apuro y lograras la perfección, dentro de poco tiempo.

Te animo a bajar los ejercicios básicos y luego tomar un block y practicar diariamente, registrar la fecha para en un futuro ver tus avances. Buena suerte!

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